Venezuela entra en una nueva etapa tras la captura de Nicolás Maduro
La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses marcó un punto de quiebre en el sistema de poder que ha gobernado Venezuela durante casi tres décadas. El chavismo, que comenzó en 1999 con Hugo Chávez, enfrenta ahora una reconfiguración interna sin precedentes, en la que distintos grupos políticos, militares y de inteligencia buscan reposicionarse dentro del Estado.

Maduro, quien gobernó desde 2013 con el respaldo del aparato militar y de seguridad, fue capturado junto a su esposa Cilia Flores, dejando un vacío que obligó a activar los mecanismos institucionales controlados por el propio chavismo.
Delcy Rodríguez asume la presidencia interina de Venezuela
Tras la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia otorgó a Delcy Rodríguez un mandato de 90 días como presidenta interina. Abogada de formación y una de las figuras más influyentes del régimen, Rodríguez ha sido pieza clave en el control económico, financiero y político del país durante los últimos años.
Desde 2018 se desempeñaba como vicepresidenta ejecutiva y tenía bajo su control áreas estratégicas como hidrocarburos, finanzas públicas y políticas de regulación económica. Su ascenso consolida a la familia Rodríguez como uno de los principales ejes de poder en esta nueva etapa.
Los polos de poder dentro del chavismo
La estructura que ahora se reconfigura tiene tres grandes bloques:
Por un lado, el grupo de Delcy y Jorge Rodríguez, quienes controlan el Ejecutivo interino y la Asamblea Nacional. Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, es uno de los principales operadores políticos del régimen y ha sido el encargado de manejar negociaciones, procesos electorales y relaciones internacionales.

Otro polo lo representa Diosdado Cabello, actual ministro del Interior y Justicia, quien mantiene influencia sobre los cuerpos de seguridad, el partido PSUV y sectores militares. Cabello es considerado uno de los hombres más poderosos del chavismo, con una red política que se extiende por gobernaciones, fuerzas armadas y estructuras de inteligencia.

El tercer eje es el militar, encabezado por el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa y uno de los oficiales más influyentes del país. Desde 2014 ha sido garante del control territorial, de la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de la política de distribución de alimentos mediante la Gran Misión Abastecimiento Soberano.
La segunda línea: operadores políticos y judiciales
En un segundo nivel de poder se ubica Jorge Rodríguez, quien desde la Asamblea Nacional mantiene control legislativo, junto con Tarek William Saab, fiscal general de la República, responsable del aparato judicial y del llamado Consejo Moral Republicano, que articula al sistema de justicia.
Estos actores son claves para legitimar, desde el punto de vista institucional, cualquier decisión que tome el Ejecutivo interino, incluidos procesos judiciales, reformas o acciones contra opositores y disidentes internos.
La estructura de inteligencia y control interno

En el tercer nivel se encuentran los jefes de los organismos de inteligencia y contrainteligencia. Alexis Rodríguez Cabello, primo de Diosdado Cabello, encabeza el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), mientras que Javier José Marcano Tábata dirige los asuntos especiales de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
Ambas instituciones son piezas clave para el control político y la vigilancia de posibles rupturas dentro del chavismo o de movimientos de oposición.
La familia Maduro y los cuadros históricos
En un cuarto nivel aparece Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente, quien mantiene presencia en el aparato político, aunque sin el poder que tuvo su padre. Junto a él figuran figuras históricas del chavismo como Carmen Meléndez, exministra de Defensa y actual alcaldesa de Caracas, así como Domingo Hernández Lárez, jefe operativo de las Fuerzas Armadas.
También destaca José David Cabello, hermano de Diosdado Cabello, quien controla el SENIAT, organismo encargado de impuestos y aduanas, una de las principales fuentes de ingresos del Estado.
Una transición bajo control del chavismo
Aunque Maduro fue detenido, el chavismo no perdió el control del Estado. Por el contrario, la sucesión quedó en manos de figuras que han formado parte del régimen durante décadas. La reconfiguración actual busca garantizar la continuidad del sistema político, preservar el control de las Fuerzas Armadas, los recursos económicos y los órganos de justicia, mientras se define el rumbo que tomará Venezuela en los próximos meses.

